El auge y el declive del idioma inglés

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Es posible que leas este artículo en el inglés original en el que se escribió (en lugar de en alguno de los idiomas a los que lo hemos traducido, que son el chino, el alemán, el francés, el portugués, el español y el italiano). Quizá el inglés no sea tu idioma materno, pero, aún así, lo estás leyendo en esa lengua.

¿Cuál es el motivo de esto?

La respuesta está en la historia

El inglés es el idioma con más matices del mundo por goleada. Tiene entre 250 000 y 1 000 000 palabras, muchas de las cuales significan básicamente lo mismo.

Por ello, debemos agradecer que el inglés sea una lengua germánico-sajona que toma préstamos no solo del alemán, sino también de los idiomas del área comprendida entre Europa del Este y la zona occidental de Bélgica y los Países Bajos. El pariente más cercano de la lengua inglesa es el frisón, un conjunto de idiomas que se habla en ciertas zonas de Dinamarca, los Países Bajos y Alemania.

Pero eso no es todo. El latín, tanto el idioma en sí como el grupo de lenguas formado por el francés, el italiano y el español, entró en contacto con el inglés gracias a la religión y a los numerosos tribunales de poder que influyeron en la palabra hablada medieval.

Las invasiones constantes, tanto victoriosas como fallidas, hicieron que el inglés absorbiese elementos de algunos otros idiomas. La lengua islandesa y otros idiomas escandinavos contribuyeron enormemente, sobre todo en lo referente al sonido «th» en palabras inglesas como «three» (tres) y «thought» (pensamiento). Por otro lado, la invasión francesa de 1066 que definió la historia moderna del Reino Unido, lejos de reemplazar la influencia sajona, ayudó a que el inglés se convirtiese, en gran medida, en una fusión de tres idiomas diferentes que habían coexistido sin ningún tipo de problema durante más de un milenio.

Y, dejando a un lado los aspectos menos agradables (léase «bárbaros») del colonialismo y del imperialismo, como los protagonizados por franceses, holandeses y portugueses, las aspiraciones coloniales de los últimos 200 años han supuesto una rica transferencia de palabras de los sujetos del dominio colonial a la lengua inglesa. Podemos tomar como ejemplo las palabras «pijamas», «bungalow», o incluso el tecnicismo tecnológico «avatar», todas ellas procedentes del subcontinente indio.

Por lo tanto, el inglés es una mezcolanza de idiomas que resulta familiar para cientos de millones de personas, a pesar del hecho de que esta mezcla también haga que sea muy difícil de aprender.

Esto implica que existan millones de personas capaces de entender ciertas palabras del inglés, sin importar lo débil que sea su conexión con la cuna de este idioma, Gran Bretaña. Y, sobre todo, significa que el inglés tiene la palabra más indicada para casi cualquier situación (menos para «the right word» o «la palabra adecuada», una expresión para la que suele utilizarse el término francés «mot juste»), lo que ha hecho que se convierta en un idioma muy versátil en todos los ámbitos, desde los relacionados con el comercio y los proyectos creativos hasta los vinculados a la legislación o la guerra.

Pasando a la historia más reciente, el colonialismo es también una de las razones por las que el inglés se ha propagado de una forma tan espectacular. Se habla bien no solo en toda la India, sino también en gran parte de África y la península de Arabia, además de ser, evidentemente, el principal idioma hablado en Estados Unidos. El éxito de Estados Unidos como potencia comercial justo cuando surgieron los medios de comunicación modernos (como el cine, la moda o internet) consolidó la posición del inglés como el idioma dominante del siglo 20th.

También puedes echarle la culpa a la lluvia… o al comercio

Todo el mundo sabe que llueve constantemente en Gran Bretaña.

Esto no es del todo cierto, pero, indudablemente, el clima de Gran Bretaña es templado. Y hay una corriente de pensamiento que considera que, históricamente, el comercio ha tenido un mayor desarrollo en los países de clima templado. Si es el comercio el que ha generado riqueza y contribuido a la creación de las ciudades o ha sido al contrario, es debatible. Sin embargo, no se puede negar que, a lo largo de la historia moderna, las ciudades situadas en zonas templadas (Londres y Liverpool, Ámsterdam y Amberes, Nueva York y Tokio) han estado especialmente orientadas hacia el exterior. Entre 1820 y 1992, el PNB per cápita en las regiones templadas ha crecido a un ritmo un 50 % más alto que en las zonas no templadas. 

El inglés es un subproducto de las circunstancias históricas, pero su uso se ha extendido gracias al comercio. Y, si bien es pura coincidencia que Estados Unidos fuera la potencia cultural dominante durante el periodo en el cual nació internet, Gran Bretaña siempre ha sido un país de comerciantes. El inglés, en sus múltiples formas, cuenta con un importante legado comercial derivado de la supremacía naval que condujo, entre otras cosas, a que el pueblo británico participase en las cruzadas o frecuentase la ruta de las especias.

Y, en una hermosa simbiosis, el uso comercial también ha contribuido a modelar la lengua inglesa. El inglés es eficaz, pero conciso, no tiene las florituras de las lenguas románicas ni del árabe. A pesar de la belleza de Shakespeare, en el uso cotidiano, es una lengua de hechos diseñada para ofrecer claridad en las comunicaciones comerciales.

La historia y el comercio son los dos motivos que han conducido al auge del inglés. Y estas dos razones (el colonialismo aparece aquí de nuevo) son las que han llevado a la tranquilidad o incluso a la arrogancia de creer que el inglés siempre iba a prevalecer. Pero el mundo está cambiando. El eje del poder político, social y económico está cambiando y, con ello, la posición del inglés en el mundo.

Dinero y política

Anteriormente, descubrimos que el inglés había tenido suerte. De los más de 7000 idiomas que se hablan el mundo hoy en día, una lista que cambia constantemente a medida que los dialectos comienzan a cobrar importancia, crecen y desaparecen, el inglés fue el que consiguió convertirse en la lengua dominante.

La suerte histórica y su aplicación en el ámbito comercial fueron los factores que condujeron a que el inglés ocupara un lugar predominante a finales del siglo20th, y no es ninguna sorpresa que las circunstancias y las aplicaciones prácticas hayan sido también las responsables del panorama lingüístico actual.

A principios de siglo, todavía existía la creencia en el mundo de habla inglesa de que este idioma continuaría ocupando su posición predominante. El British Council (una organización respetada y una importantísima fuente de «poder blando» para el Reino Unido) estaba lo suficientemente preocupado como para publicar un informe en el 2006 en el que advertía:

«Aun cuando el número de personas que hablan inglés sigue creciendo, hay indicios de que el predominio global del idioma puede desvanecerse en un futuro próximo… Este análisis debe terminar con la autocomplacencia de aquellos que creen que la posición del inglés en el mundo es tan indiscutible que las nuevas generaciones del Reino Unido no necesitan poseer ninguna competencia lingüística adicional».

En internet (donde disponemos de datos con mayor facilidad), la UNESCO detectó un descenso constante interanual en el porcentaje de páginas web con contenido en inglés, desde un 75 % en 1998 hasta un 20-40 % actualmente (según el parámetro utilizado).

¿Qué ha ocurrido?

El motor del dinero

Los dos motores más importantes son el de la población y el del desarrollo económico. Para que un idioma prevalezca, no es suficiente con que el país esté muy poblado.

El subcontinente indio, por ejemplo, siempre ha estado muy poblado, pero los lazos culturales del tribalismo, que prevalecen sobre la categoría de estado, hacen que los dialectos e idiomas locales conserven su importancia y su valor, por lo que, en muchos casos, el inglés sigue siendo el idioma predominante en el ámbito de los negocios y de la diplomacia en la India.

Más importante que una población unida es el crecimiento económico. En el 2014, la Universidad de Cambridge informó sobre una investigación acerca de la nueva diversidad cultural que mostraba que el desarrollo económico eliminaba (para bien o para mal) esos dialectos y diferencias tribales:

«A medida que las economías se desarrollan, es común que un único idioma llegue a predominar tanto en las esferas políticas como educativas de una nación. Las personas se ven obligadas a adoptar la lengua dominante o, de lo contrario, corren el riesgo de quedarse aisladas tanto económica como políticamente».

Doctor Tatsuya Amano, Departamento de Zoología de la Universidad de Cambridge.

Como los países, particularmente los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), están creciendo económicamente, no resulta sorprendente que sus idiomas sean cada vez más prevalentes. Actualmente, el chino simplificado representa el 19,4 % del contenido existente en internet, menos de un 1 % por debajo del inglés (20,3 %).

Internet es de todos

Luego está la propia tecnología.

Sería lógico que la enorme presencia del inglés en internet hubiera conducido a este idioma a adentrarse en la cultura de otros países, pero solo hay que fijarse en las películas para ver que eso no ha sucedido.

Es posible que en Hollywood se hagan miles de películas en inglés que se distribuyen por todo el mundo, pero esto ha tenido un doble efecto. Es cierto que ha ayudado a que más personas aprendan inglés.

Pero, al mismo tiempo, ha alentado a los creativos locales a desarrollar sus propias industrias cinematográficas, lo cual ha contribuido a reforzar los valores locales y la tradición narrativa. Podemos encontrar algunos ejemplos de ello en Bolllywood, con sus musicales, en el Nollywood de Lagos, con sus audaces producciones urbanas y, de forma menos obvia, en ciertos centros de excelencia, como Hungría, que posee una maestría excepcional en lo que a animación se refiere.

Del mismo modo, internet ha hecho que el inglés sea más conocido en todo el mundo, pero ha fomentado las interacciones locales: ¿por qué hablar en inglés cuando puedes hablar en tu propio idioma?

Otro desarrollo tecnológico clave es la forma en la que la infraestructura móvil ha permitido a los países en desarrollo de África y Asia saltarse la primera etapa de la evolución de internet (las conexiones por cable y los ordenadores de sobremesa) y pasar directamente a una economía móvil. Ha permitido a ambas regiones dar un salto hacia delante de 10 años. Por ejemplo, los analistas de Common Sense Advisory señalan lo siguiente:

«En los últimos años, ha aumentado el número de personas conectadas a internet en África, Asia y Oceanía gracias a las tarifas de datos económicas y a las inversiones de los gobiernos. En Birmania, por ejemplo, que tiene 53 millones de habitantes, la red móvil aumentó en el 2014 y, actualmente, el 80 % de la población dispone de un teléfono inteligente».

El auge experimentado en Asia no muestra signos de disminuir: el informe anual del 2017 de We Are Social mostró un crecimiento en el número de usuarios de internet de un 15 % interanual en Asia, mientras que, en Europa, donde el mercado está mucho más saturado, fue de un 3 %.

Por supuesto, todas esas nuevas conexiones implican nuevas interacciones en nuevos idiomas, especialmente si tenemos en cuenta que, en el internet de hoy en día, todos somos creadores de contenido.

La política de los idiomas

Finalmente, los idiomas tienen bastante que ver con la política. Especialmente con el «brexit». Gran Bretaña constituye solo una pequeña parte del mundo angloparlante, pero, al igual que fue capaz de prosperar en el ámbito de la navegación marítima durante 1600s y 1700s, ahora está generando oleadas desproporcionadamente intensas de sentimientos antiingleses por toda Europa como consecuencia del brexit, lo cual ha conducido a que el presidente de la CE, Claude Juncker, no tenga reparos en abogar por la
sustitución del inglés
como «idioma de la Unión Europea».

Y, como la gente corriente entiende la importancia que tiene el idioma que habla en su cultura, se ha politizado este asunto de tal forma que es posible que el inglés se convierta en una víctima global.

Bélgica, por ejemplo, ha sufrido lo que podríamos considerar como una «guerra civil lingüística» (que incluso ha provocado que, en varias ocasiones, se actuase sin un gobierno válido) debido a que el país está dividido entre hablantes franceses y holandeses , los flamencos y los valones. Ambos grupos incluyen muchos angloparlantes, pero el regionalismo cultural fomenta el uso de los dialectos locales.

De hecho, ni siquiera es necesario que exista un conflicto para que el inglés se resienta. En el 2008, la Academia Francesa, guardiana de la lengua francesa, presentó una lista de más de 500 préstamos ingleses al idioma francés que pretendía prohibir, y en la que se incluían, entre otros, los términos «supermodel» (supermodelo) y «low-cost airline» (aerolínea de bajo coste). No llegó a suceder, más bien fue una maniobra de relaciones públicas llevada a cabo por la academia cada pocos años (de manera similar, el año pasado, el ministro de Cultura impulsó una campaña que pretendía crear un nuevo teclado estandarizado para Francia, ya que los teclados QWERTY dificultaban el uso correcto de la gramática francesa), pero el hecho es que es probable que las lealtades nacionales consigan dejar atrás fácilmente al inglés en los próximos años con el objetivo de conseguir que internet sea un nuevo motivo de orgullo nacional en lugar de una simple adopción del inglés.

Por ello, el análisis del British Council dio en el clavo. La globalización, el reequilibrio económico, las nuevas tecnologías, el fácil acceso a las herramientas creativas e incluso los dichosos emojis han contribuido a reducir la hegemonía del inglés tanto en internet como en los negocios.

Es posible que Silicon Valley siga siendo la mayor potencia económica del planeta, pero, paradójicamente, como vivimos en un mundo más conectado que nunca, este centro de innovación está contribuyendo a que los idiomas y las identidades regionales a los que estos representan florezcan.

Un nuevo orden mundial

Hemos visto cómo la historia y la suerte colocaron al inglés en la cima del árbol lingüístico mundial. Puede que no haya sido el idioma más hablado en el mundo, pero si el inglés tuviera un PIB, eclipsaría a cualquier otro idioma del planeta.

Sin embargo, la fortaleza del idioma inglés está disminuyendo, particularmente en el ámbito de internet. De los más de 7000 idiomas existentes, 23 de ellos constituyen la lengua materna de más de 4000 millones de personas, es decir, de más de la mitad de la población mundial total.

Este ligero descenso en el uso del inglés debe analizarse en términos del éxito económico de otros países. Si bien China ha acaparado los titulares debido a su gran extensión, muchos países de Asia y África están comenzando a imponerse en el escenario mundial. Esto tiene consecuencias para las empresas.

David Graddol, en su análisis de 2006 para el British Council, concluyó que:

«Los titulados ingleses monolingües se enfrentan a un futuro económico sombrío, ya que los jóvenes multilingües cualificados de otros países están demostrando tener una ventaja competitiva sobre sus homólogos británicos en empresas y organizaciones internacionales».

El sentimiento es importante: reconoce que vivimos en un mundo globalizado donde las personas con las que compites por empleos o clientes no son tus antiguos compañeros de clase, sino personas que viven al otro lado del mundo.

Esta es la razón por la cual es importante mantener una actitud abierta en lo que respecta a los negocios hoy en día:

Empresas y ventas tradicionales

Negar el acceso a las comunidades de clientes que hay más allá de nuestras fronteras supone, sin duda, una pérdida de oportunidades para las empresas. Por ello, The Economist Intelligence Unit estable una correlación directa entre la comunicación internacional y la rentabilidad. Esto es lo que dice sobre la investigación que ha llevado a cabo entre altos directivos:

«La abrumadora mayoría cree que, si la comunicación transfronteriza mejorara en su empresa, los beneficios, los ingresos y la cuota de mercado también mejorarían».

The Economist Intelligence Unit

Obviamente, las empresas líderes están de acuerdo:

«Las grandes empresas multinacionales reconocen la importancia del conocimiento de idiomas. McKinsey brinda servicios de consultoría de gestión en más de 130 idiomas y, además, ofrece una beca a aquellos que deseen aprender un nuevo idioma antes de incorporarse a la empresa. Unilever estima que, de los 100 líderes del sector de los bienes de consumo, 80 hablan al menos 2 idiomas. Standard Chartered busca personas bilingües para su programa internacional de formación de titulados».

Financial Times (barrera de pago)

La revolución del software como servicio y la localización

Pero muchas de las empresas actuales no cuentan con agentes comerciales ni interactúan de forma directa con sus clientes. La revolución «como servicio» utiliza la tecnología para convertir las empresas que eran tradicionalmente intensivas en capital o en personas en empresas con un modelo operativo o de suscripción, lo cual permite ahorrar gracias a las economías de escala impulsadas por el software.

Fue Marc Andreessen, el legendario inversor en tecnología, quien dijo: «El software se está comiendo el mundo», en referencia a que no existe ninguna empresa que pueda ignorar los cambios impulsados por la tecnología. Cada vez existirán más interacciones que no impliquen la intervención humana (un buen ejemplo de esto en nuestra vida cotidiana sería el autoservicio que podemos encontrar en los supermercados) y, tanto si estas interacciones tienen como objetivo conseguir ventas u ofrecer servicios, deberán localizarse.

Si utilizas Google Drive o Slack, por ejemplo, estás utilizando un producto, probablemente a diario, que no te ha explicado ni vendido ningún ser humano. ¿Te habrías registrado en Google Drive? Es más, ¿habrías sido capaz de hacerlo si se te hubiera explicado el proceso en un idioma diferente?

Casi todas las empresas de hoy en día están presentes de algún modo en internet. La mayoría de ellas quieren aprovechar el alcance y la escala globales y, para ello, es necesario llevar a cabo una localización lingüística.

Asistencia y servicio

Lo mismo ocurre con el servicio posventa, no solo porque las empresas actuales tienen un alcance internacional, sino también porque la asistencia, como las ventas, ahora se ofrece a través de múltiples canales.

Internet es ahora una herramienta social, más que una herramienta de información (Facebook y Reddit son los sitios web más populares de internet , si tenemos en cuenta el tiempo que se pasa en ellos), y compartimos nuestras experiencias, recomendaciones y quejas a través de muchos canales.

Las empresas deben monitorizar Twitter en busca de opiniones (o, lo que es lo mismo, quejas) y aceptar interacciones con los clientes a través del correo electrónico, de la página de contacto o del chat del sitio web, así como de una gran cantidad de aplicaciones de mensajería, como pueden ser WhatsApp a Snapchat.

Todas estas comunicaciones se hacen por escrito, y a la mayoría de las empresas ya les parece suficientemente difícil monitorizar cada canal y clasificar las consultas y las solicitudes de asistencia como para preocuparse también de hacerlo en múltiples idiomas.

La nueva «glocalización»

No existe una respuesta simple, así que las empresas han tenido que enfrentarse como han podido a los desafíos que supone conseguir un alcance internacional sin dejar de prestar atención a los matices locales.

Por ejemplo, McDonalds es, probablemente, una de las marcas de productos con más adeptos del mundo, y ha exportado su concepto de restaurantes y comidas a todo el mundo. Sin embargo, McDonalds se percibe de una forma diferente en los distintos países: en China, por ejemplo, es un lugar con clase al que puedes ir cuando quedas con alguien especial , en lugar de verse como un establecimiento de comida rápida. O, en ocasiones, el propio producto debe modificarse: en los McDonalds de Francia, por ejemplo, se sirve cerveza (para entusiasmo de los escolares británicos que visitan este país).

El primer McDonald’s de China continental: Shenzhen, 1990.

Cada vez es
más rentable fabricar productos localmente
mediante impresión 3D. De hecho, en un futuro cercano, los bienes de consumo y las piezas de repuesto se imprimirán por encargo en cualquier lugar. De repente, tiene sentido imprimir una pieza de un avión averiado en el aeropuerto donde este se encuentra, en lugar de traerla en otro avión desde un centro internacional. Tiene sentido imprimir accesorios para bienes de consumo al pasar por caja, en tiempo real. Y, para muchos fabricantes, esto significará tener menos centros y más actividad comercial en primera línea, en cada territorio, en cada punto de venta e incluso en las casas de los clientes.

El balance entre lo global y lo local se ve alterado por una tendencia inédita, impulsada nuevamente por los avances en la fabricación digital. El ejemplo anterior de McDonalds muestra cómo las empresas multinacionales deben centralizarse o descentralizarse utilizando sistemas «hub and spoke» de diferentes tamaños para lograr distintos objetivos comerciales. Típicamente, por ejemplo, las tareas administrativas, como pueden ser las nóminas, son nacionales o incluso internacionales, mientras que las operaciones de cara al cliente pueden adaptarse a los gustos locales.

Entender y ser entendido

Los negocios en este nuevo mundo no van a exigir que los equipos directivos hablen varios idiomas (aunque, sin duda, ayudaría). Sin embargo, sí será necesario que sean capaces de trabajar de forma internacional y adaptada a las diferentes culturas.

Y se exigirá también que puedan responder a las necesidades de clientes de todo el mundo. Se considerará decepcionante e inaceptable el hecho de vender a los consumidores en su propio idioma y luego no poder ofrecerles asistencia con la misma eficacia. La experiencia del cliente no es una cuestión ligada exclusivamente al idioma inglés.

El software,el hardware, los nuevos modelos de negocio y la interconexión de miles de millones de seres humanos están alterando, reconstruyendo y eclipsando a sectores enteros: el idioma no puede seguir siendo el último obstáculo que nos impida aprovechar estas oportunidades.

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