Ya he perdido la cuenta de la cantidad de veces que he comenzado este artículo. He tratado de encontrar una historia atractiva con la que la gente pudiese identificarse. He intentado darle un giro interesante a la trama. Me he dicho a mí mismo (y mis amigos me han recomendado también) que tenía que escribir algo personal. Pero es que, aunque hubiese querido, no hubiese podido, porque supongo que soy uno de los pocos hombres homosexuales afortunados que, hasta el momento, no han sufrido ningún tipo de discriminación en sus vidas profesionales.

Pero soy muy consciente de que, a este lado del arcoíris, las cosas no siempre son así. Hay un largo camino de baldosas amarillas que recorrer entre donde estamos ahora y dónde deberíamos estar en lo que respecta a derechos e inclusión de las personas LGTB+, tanto dentro como fuera del lugar de trabajo.

Así que ahí va lo que me gustaría compartir contigo sobre las personas LGTB+ en el lugar de trabajo y por qué es importante hablar de ello.

Ya no estamos en Kansas: Realidades de las personas LGTB+ en el lugar de trabajo

El año pasado, durante el Mes del Orgullo, celebramos el 50 aniversario de los disturbios de Stone Wall, que marcaron un antes y un después en el movimiento por los derechos de la comunidad LGTB+. Durante la década de 2010, más países que nunca legalizaron el matrimonio entre personas del mismo sexo, así como la adopción o coadopción por parte de estas parejas y por personas pertenecientes al colectivo LGTB+. Aparentemente, la cultura gay está de moda. Pero por mucho que Occidente parezca haberse convertido en una Ciudad Esmeralda para la comunidad LGTB+, la Bruja Malvada aún está al acecho.

En muchos sectores considerados más conservadores, como las finanzas o la política, muchos prefieren no salir del armario por temor a los prejuicios y a la homofobia o a encontrarse con barreras que les impidan progresar profesionalmente.

Siempre ha existido mucha homofobia en el mundo del deporte. Gus Kenworthy, un medallista olímpico de esquí de estilo libre que salió del armario después de los Juegos Olímpicos de Invierno del 2014, confesó que temía perder patrocinadores y seguidores y ser juzgado injustamente en las competiciones si se corría la voz de que era gay. Kenworthy afirmó que se había decidido a salir del armario únicamente cuando el esfuerzo y el dolor de permanecer dentro habían comenzado a resultarle insoportables.

John Browne (también conocido como el barón Browne de Madingley), ex primer ejecutivo de BP, una empresa en la que trabajó durante 41 años, vio expuesta su orientación sexual debido a un escándalo relacionado con su expareja que se produjo en el 2007. Dijo en varias ocasiones que le aterrorizaba que su orientación sexual saliese a la luz. Estaba convencido de que eso arruinaría su carrera. Lo cierto es que el número de personas LGTB+ que ocupan cargos directivos en grandes empresas y corporaciones es aún pequeño.

Mientras investigaba para este artículo, me sorprendieron los números. Aproximadamente, un 46 % de las personas no salen del armario en sus lugares de trabajo. Las razones van desde el miedo a ser discriminados o no conseguir un ascenso a la ansiedad porque algún compañero heterosexual asuma de forma injusta que una persona LGTB+ va a sentirse atraída por él o por ella por el simple hecho de ser del mismo género.

Los trabajadores que no salen del armario suelen ser menos productivos y estar más estresados. Como si estuviesen rodeados de monos voladores, deben evadir preguntas sobre su vida personal e incluso mentir y enfrentarse al estrés adicional de tener que seguir con la mentira.

En una entrevista, el barón Browne señaló que estar en el armario suele hacer que las personas sean menos sociables en el trabajo, lo que a su vez afecta negativamente a su red de contactos. Cuando se le preguntó si hubiera sido un mejor primer ejecutivo de BP si se hubiese conocido su orientación sexual, respondió categóricamente que sí. Hubiese estado más cerca de las personas con las que trabajaba, y las personas son el alma de cualquier empresa.

La inclusión en el lugar de trabajo comienza con algo tan simple como que las personas LGTB+ siempre consideran el grado de aceptación que muestra esa empresa con respecto a la orientación sexual y de género antes de solicitar un empleo en la misma.

Teniendo esto en cuenta, ¿qué podemos hacer? ¿Cómo creamos un ambiente tolerante, acogedor y, lo más importante, seguro para las personas LGTB+?

Vamos a ver al mago: Cómo crear un ambiente seguro

Empiezas como Dorothy, con un grupo de amigos. Es importante que las personas se reúnan para hablar sobre lo que es importante para la comunidad LGTB+. Es esencial que este grupo de trabajo esté compuesto por personas tanto de dentro como de fuera de la comunidad LGTB+. Es importante hablar, escuchar y compartir, ya que la única forma que existe de entender las necesidades de las personas es escuchándolas.

La primera regla para salir del armario es que debe ser decisión de la propia persona. Cuando alguien se encuentra en ese punto, es fundamental que sepa que es seguro hacerlo. ¿Cómo pueden las empresas crear ese ambiente de seguridad? Comunicándoselo a sus empleados. Pueden hacerlo mediante palabras o acciones, pero es importante que las empresas se aseguren de que los empleados sepan que pueden salir del armario si lo desean y garantizarles que esto no va a tener ninguna consecuencia negativa.

Uno de los requisitos fundamentales para lograr crear este ambiente seguro es no hacer suposiciones. Una mujer que lleva un anillo de bodas está casada. Y como es mujer, está casada con un hombre. Cuando se enfrentan a suposiciones de los demás, las personas LGTB+ deben elegir entre mentir, cambiar de tema o salir del armario. Evita poner a nadie en esa situación.

Respeta la privacidad de cada uno. La mayor parte de la gente se enfadaría si alguien robase los almuerzos de otras personas del frigorífico compartido y, sin embargo, aún hay gente a la que le parece una tontería que sus compañeros les digan qué pronombres personales quieren que se utilicen para dirigirse a ellos. Su identidad les pertenece incluso más que su almuerzo. Es suya y de nadie más. Me acuerdo de una vez que trabajé con una compañera transgénero que me contaba que, antes de la transición, una de las cosas más dolorosas había sido tener que vivir y expresarse a diario en un idioma con el que no se identificaba, ya que era portuguesa, y ese idioma exige la utilización constante de pronombres masculinos o femeninos.

Es una visión binaria de las cosas. Solo puede ser una cosa, blanco o negro. La mayoría de nosotros hemos crecido en un mundo binario. Sin embargo, hoy sabemos que lo binario no es tan predominante como seguramente creíamos. Tal y como hizo el Espantapájaros, investiga. Si no sabes sobre el tema o hay alguna cosa que no entiendas, sé valiente como el León Cobarde y pregúntale a alguien que sepa. Y recuerda ser como el Hombre de Hojalata y tener tacto cuando hagas preguntas.

Cómo llegar a la Ciudad Esmeralda: El trabajo que nos espera

Algunas empresas adoptan una postura de «no es asunto mío». Pero se trata de una cuestión de tolerancia más que de aceptación. Por suerte para mí, siempre he trabajado para empresas que han demostrado su aceptación.

Nunca he sentido que mi orientación sexual me haya impedido lograr algo en el plano laboral. He trabajado para equipos que me han dejado claro de la forma más amable posible que podía ser yo mismo con todo lo que eso conlleva: ser un apasionado de la historia, llevar bufandas largas o charlar sin parar sobre familias reales o sobre el hecho de ser gay.

Durante mucho tiempo, no recuerdo haber pensado demasiado acerca del tema sobre el que trata este artículo. Pero incluso aunque yo no haya sido objeto de ningún tipo de discriminación, otras personas sí la han sufrido. Y está claro que ser un hombre gay no te hace consciente de forma inmediata de los problemas a los que deben enfrentarse otras personas LGTB+ en sus lugares de trabajo. Áun queda mucho por hacer para mejorar las cosas.

Unbabel es un espacio seguro e inclusivo. Sin embargo, nuestro equipo de recursos humanos está creando políticas que promueven la diversidad y la inclusión para garantizar que la homofobia y los prejuicios nunca lleguen a convertirse en un problema dentro de la empresa.

Actualmente, aún existen campos de amapolas entre la comunidad LGTB+ y la Ciudad Esmeralda. Sin embargo, su brillo parece cada día más cercano. El movimiento por los derechos de la comunidad LGTB+ sigue avanzando. El camino de baldosas amarillas crece sin cesar. Así que, ya sea en una burbuja voladora con un par de magníficos zapatos de rubíes o con tus deportivas favoritas, únete a nosotros y ayúdanos a construirlo. Al final, llegaremos al otro lado del arcoíris.