Cuando mi hermano y yo estábamos en el instituto, uno de sus amigos dijo que quería escribir un libro sobre traducciones al inglés de dichos portugueses.

El libro nunca llegó a ver la luz, pero el amigo de mi hermano reunió una extensa lista de traducciones que me hacen mucha gracia, como por ejemplo:

Puedes poner el caballo a resguardo de la lluvia.

Son muchos años girando pollos.

Pan, pan, queso, queso.

Y mi favorita:

El pepino se tuerce desde muy pequeño.

Al traducir estas expresiones idiomáticas de forma literal, se generan conjuntos de palabras que tienen sentido por separado, pero no cuando se agrupan. La frase suena absurda al traducirla palabra por palabra a la lengua de destino. Sin embargo, a los angloparlantes sí que les sonará una expresión similar: « as the twig is bent, so is the tree inclined» (que en español equivaldría a «árbol que nace torcido jamás su tronco endereza»).

Ambas expresiones tienen orígenes diferentes. La inglesa es un antiguo proverbio que se deriva de las epístolas que dirigió Alexander Pope a varias personas, mientras que la portuguesa está relacionada con el proceso de plantación de los pepinos, que requiere que el agricultor despunte la planta mientras se desarrollan los frutos. Por diferente que sea su origen, su significado es el mismo, que nuestras acciones como adultos están definidas por comportamientos aprendidos durante la infancia.

Un modismo es, por definición, «un conjunto de palabras en un orden fijo que tiene un significado particular y diferente a los significados de cada una de las palabras por separado», lo cual hace que puedan resultar difíciles de traducir.

En este caso, existe un modismo inglés que transmite el mismo significado que el modismo portugués. Pero estas expresiones son, en la mayoría de los casos, difíciles de traducir, y requieren de un profundo conocimiento no solamente del propio idioma, sino también de los aspectos específicos de la cultura que influyen en él.

Eres lo que comes

El lenguaje está influenciado por diversos aspectos de nuestras vidas. Está íntimamente relacionado con la cultura de sus hablantes, y los modismos y otros tipos de lenguajes figurados se ven afectados por elementos culturales como las creencias religiosas, las supersticiones, las convenciones sociales y los entornos históricos y geográficos de las personas de distintos grupos y países.

Incluso lo que comemos influye en la forma en la que expresamos ciertas ideas. En un artículo publicado en la revista de enseñanza de la lengua inglesa del Canadian Center of Science and Education, Chunli Yang explica las diferencias existentes entre los modismos relacionados con la alimentación de los países occidentales de habla inglesa y China.

En los países occidentales, suele comerse más carne de ternera y productos lácteos, y se prefieren los carbohidratos en forma de pan y patatas. Por otro lado, en China, el arroz es el principal alimento básico, junto con otros ingredientes locales comunes como el tofu y la raíz de loto. Por consiguiente, los modismos relacionados con la alimentación de las distintas partes del mundo reflejan esta diversidad.

En su artículo, Yang menciona, por ejemplo, modismos en inglés que contienen la palabra «patata» y cuyos significados no tienen nada que ver con dicho tubérculo. Como « hot potato» (patata caliente), « big potatoes» ( patatas grandes) y «couch potatoes» (patatas de sofá).

Sin embargo, en China, hay varios modismos que contienen el símbolo del arroz, «mi». Por ejemplo, « qiao fu nan wei wu mi zhi chui» se traduce literalmente como «ni siquiera el ama de casa más inteligente es capaz de preparar una comida sin arroz». El tofu también aparece, por ejemplo, en la expresión « dao zi zui, dou fu xin», que en español sería algo así como tener «una boca como un cuchillo, pero un corazón de tofu».

Cuando estos modismos se traducen a otro idioma de forma literal, sin tener ningún tipo de conocimiento sobre el contexto cultural o el origen de los mismos, es probable que no se entienda su significado. Algunos autores, como Dayan Liu, llegan incluso a afirmar que «para lograr una traducción verdaderamente profesional, el biculturalismo es aún más importante que el bilingüismo».

El conocimiento lingüístico es esencial para encontrar las palabras adecuadas en el idioma de destino, pero es el conocimiento cultural el que permite dar sentido a toda la frase. Es lo que ayuda al traductor a comprender que una «patata caliente» es un problema difícil de resolver, que una «patata grande» es una persona importante y que una «patata de sofá» se refiere a una persona sedentaria que pasa mucho tiempo frente al televisor. De hecho, este último modismo está estrechamente relacionado con la llegada de la televisión a los EE. UU. en los años 70 y con la costumbre de comer patatas fritas mientras se veía que se adquirió por aquel entonces.

El conocimiento cultural es lo que permite al traductor encontrar la mejor expresión para transmitir el mismo significado en el idioma de destino. La expresión china sobre el ama de casa y el arroz no se refiere al arroz realmente, sino a que aunque seas muy experto en algo, no podrás hacer ni fabricar nada si no tienes las herramientas ni los materiales necesarios para poder hacerlo. En inglés, hay una expresión similar, «you can’t make bricks without straw», cuya traducción literal sería algo así como «no pueden fabricarse ladrillos sin paja».

Cuando un chino dice que alguien tiene un «corazón de tofu», no quiere decir que su músculo cardiaco esté hecho de cuajada de leche de soja. El modismo «tener una boca como un cuchillo, pero un corazón de tofu» tiene un significado muy similar al de la expresión española «perro ladrador, poco mordedor» .

Jugar según las reglas

Normalmente, lo mejor es tratar de encontrar un modismo equivalente en el idioma al que se traduce el texto. Sin embargo, hay veces que no se nos ocurre un modismo adecuado en el idioma de destino, que el que se nos ocurre no se adecúa al texto o que no existe ninguna expresión equivalente.

Cada situación plantea distintos retos a los traductores que pueden hacer que la tarea parezca desalentadora o incluso imposible. Pero existen reglas y estrategias definidas por diversos expertos que pueden facilitar el proceso.

Alan Duff, autor de « Translation», sugiere atenerse una serie de reglas básicas a la hora de traducir expresiones idiomáticas. La primera es, obviamente, no traducir el modismo de forma literal si no tiene sentido en el idioma de destino. El traductor también debe tener en cuenta que, en ocasiones, los juegos de palabras no pueden sustituirse por otro juego de palabras en el idioma de destino. Es más importante transmitir el significado que las palabras. Y, por último, si la imagen de un modismo es muy poderosa, es preferible mantener la expresión en el idioma original y traducirla de forma aproximada entre paréntesis o como nota a pie de página.

Mona Baker, directora del Centro de Traducción y Estudios Interculturales de la Universidad de Mánchester y autora del libro « In Other Words», también ha ideado un par de estrategias básicas que cree que pueden ayudar a traducir expresiones idiomáticas.

Sugiere, por ejemplo, que se utilice un modismo que tenga un «significado similar, pero que sea diferente», es decir, que se trate de encontrar una expresión en el idioma de destino que transmita el mismo significado que el que tiene la expresión original, pero mediante palabras diferentes. Como los modismos relacionados con la alimentación en chino e inglés que mencionamos anteriormente.

También se puede traducir mediante paráfrasis, que es la forma más común de traducir una expresión cuando no existe ninguna expresión similar en el idioma de destino o cuando el uso de un modismo no tiene sentido en el contexto del texto traducido. En este caso, el traductor transmite el mensaje y el significado del modismo de una manera no figurativa.

Las expresiones idiomáticas pueden omitirse en la traducción. Baker explica que estas expresiones pueden no incluirse en aquellos casos en los que el modismo «no tenga un equivalente aproximado en el idioma de destino, su significado no pueda parafrasearse fácilmente o existan razones estilísticas por las cuales sea más adecuado omitirlo».

Y, ocasionalmente, los traductores se encontrarán con modismos que tienen un significado casi idéntico en ambos idiomas.

Compartir es vivir

Resulta que existen muchos modismos que son prácticamente iguales en idiomas diferentes. Pero, teniendo en cuenta las diferencias culturales existentes entre los distintos grupos de personas que hablan los 7000 idiomas que existen, ¿cómo puede ser posible esto?

Algunos lingüistas creen que, a pesar de tener orígenes culturales distintos, los seres humanos comparten experiencias comunes, lo que hace que estemos preprogramados para convertir los encuentros y las situaciones de la vida real en las mismas construcciones figurativas. Esta teoría de la metaforización espontánea está vinculada a la de la poligénesis, que afirma que las lenguas humanas evolucionaron independientemente unas de otras.

Por el contrario, los lingüistas que respaldan la teoría de la monogénesis, según la cual los distintos idiomas se desarrollaron a partir de una única lengua ancestral, creen que este es el motivo por el cual se puede encontrar el mismo modismo en distintos idiomas.

Sin embargo, la razón más probable para que se produzca este fenómeno es la existencia de «tradiciones narrativas comunes», tal y como explica Elisabeth Piirainen en su libro « Widespread Idioms in Europe and Beyond». Por ejemplo, la expresión «derramar lágrimas de cocodrilo» se remonta a una colección de fábulas en sánscrito del siglo III, el Panchatantra, con el que las fábulas de Esopo comparten muchas similitudes. Y por este motivo, la expresión puede encontrarse en cuarenta y cinco idiomas europeos («chorar lágrimas de crocodilo» en portugués o «verser des larmes de crocodile» en francés), así como en árabe, suajili, persa, varios idiomas indios y chino, entre otros.

Aunque estoy seguro de que los traductores prefieren enfrentarse a estos modismos compartidos en lugar de a aquellos que les resultan extraños y que solo tienen sentido en el idioma original, son estos últimos los que dan lugar a traducciones absurdas y graciosas.

Seguro que no te ríes si un angloparlante te pregunta si «the cat has got your tongue», o lo que es lo mismo, si te ha comido la lengua el gato, ya que es un modismo compartido entre ambos idiomas. Pero seguro que no puedes aguantar la risa si un portugués te dice que su gato es del «cor de burro quando foge» (literalmente, del «color del burro cuando corre», una expresión que se utiliza para hablar de un color difícil de describir).