Un idioma para gobernarlos a todos. O no.

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One language to rule them all. Or not.
Artwork by Nicolae Negura

Es fácil pensar que miramos más hacia el futuro que hacia el pasado. Aparte de que no es del todo cierto, centrarse demasiado en el pasado nos puede traer recuerdos no muy agradables. El hecho de que los humanos como especie tiendan a idealizar el pasado es una de las razones por las que la campaña «Make America Great Again» ha tenido tanto éxito y sigue alentando a grupos extremistas de todo el mundo.

Pero a veces es necesario echar la vista atrás para poder avanzar. Así que, antes de hablar sobre los pros y los contras de una lengua franca, vamos a repasar un poco la historia.

La falsa promesa de una lengua franca

¿Has oído alguna vez la expresión «lengua franca»?

¿Sabes qué significa?

Por lo general, es un idioma que se usa como lengua común, para seguir con la temática del Señor de los Anillos. La definición que ofrece el diccionario Oxford es algo distinta:

Se trata de una lengua que se adopta como idioma común entre hablantes cuyos idiomas nativos son diferentes.

Lo que descubrí hace poco es que este término también se refiere a un idioma concreto. Quiero decir que existió un idioma que se llamaba «lengua franca». Dado que me encanta la historia y escribo para gente a la que le interesan los idiomas, voy a contaros un poco al respecto para que, además, sirva como introducción del resto de este artículo.

El idioma denominado lengua franca no fue la primera lengua franca

El Mediterráneo ha sido la cuna de numerosas civilizaciones. Pero a diferencia de otros lugares en los que también han habitado numerosos pueblos (como el Éufrates o Centroamérica), no se han dado muchos casos en la historia en los que una nación o imperio se haya apoderado del resto. El Mediterráneo, por tanto, ha albergado a muy diversos pueblos, cada uno con su religión, sus tradiciones y su lengua. Gracias a la abundancia de marineros en la zona, también ha sido un lugar muy fértil para las relaciones comerciales.

Es ahí donde entra en juego la llamada lengua franca . En el siglo XIV en esta región coexistían, al menos, 25 naciones diferentes. Para facilitar el comercio, los marineros y los comerciantes desarrollaron un idioma propio: se trataba de una forma simplificada de italiano, con préstamos del francés, portugués, español, árabe, turco, griego y occitano (un idioma que se habla en el sur de Francia y en Mónaco).

Lo que puede parecer raro es que, dado su nombre, no se trate del primer caso registrado del uso de una lengua franca. El arameo, el latín y la variedad koiné del griego, por ejemplo, son todas lenguas francas de la región, usadas casi mil años antes de que los comerciantes comenzaran a hablar en la denominada lengua franca.*Pero bueno, así es como funcionan los idiomas.

One language to rule them all. Or not.

Las ventajas de una lengua franca

Obviamente, usar una lengua franca tiene sus ventajas. Por eso se inventó.

Es capaz de derribar las barreras geográficas: ayuda a los vecinos a entenderse entre sí. Los portugueses y los españoles hablan en portuñol. Los ingleses hablan con los franceses en un dialecto llamado «muy fuerte y muy despacio». (En un cómico intento de seguir el ejemplo británico, este estadounidense enseña a los turistas que viajan a Francia a hablar todo lo lento y fuerte que puedan y como si fuesen personajes de una novela de Jane Austen).

Así que, a lo largo de la historia, los vecinos siempre han encontrado una manera de comerciar, de declararse la guerra y de pedir la paz. Una lengua franca resulta útil cuando dos personas que no han tenido contacto previo entre sí, con sus países o sus culturas, quieren comunicarse.

Piensa, por ejemplo, en un comerciante de quesos suizo que vende en Rusia y tiene como cliente a un turista chino. O en un mochilero holandés que quiere comprar un billete de autobús tras aterrizar en Kazajstán.

Un idioma común es un buen punto de partida para poder comunicarte con los demás. Te permite transmitir ideas simples y hacer negocios (o intentarlo).

Cosas como:

  • hola
  • adiós
  • ¿cuánto cuesta?
  • eso es demasiado
  • estás loco
  • ¡Tú lo que quieres es quedarte con mi dinero!

Una lengua franca no es solo un idioma para que dos personas puedan entenderse: es un idioma que posibilita que personas de diferentes países y culturas puedan entrar a una sala de reuniones y comenzar a hablar de negocios. Por lo que una lengua franca también te permite ahorrar mucho tiempo.

Podría incluso decirse que con una lengua franca se podrían evitar algunas guerras, especialmente aquellas que se originan a raíz de malentendidos lingüísticos.

En resumen: derriba barreras, posibilita el comercio, ahorra tiempo, logra la paz mundial.

Suena genial, ¿verdad?

Bien.

Entonces, ¿deberíamos elegir un idioma y declararlo la lengua franca oficial internacional?

No.

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Este es el motivo:

En primer lugar, no debemos asumir que, por el mero hecho de tener un idioma común, podamos comunicarnos sin problemas.

Si visitas un zoco de Oriente Medio y preguntas cuánto cuesta una alfombra, es común escuchar: para usted es gratis; es un regalo. Si no conoces la cultura, es posible que cojas la alfombra, des las gracias y te vayas. Pero como señala Fuad Khuri, de la Universidad Americana de Beirut, estas expresiones son solo una muestra de cortesía y una señal de respeto. «Los compradores de Oriente Medio no interpretan estas expresiones de forma literal e insisten en que se les dé un precio».

Dicho de otro modo: puedes entender las palabras, pero no su significado.

Además, recuerda que el habla es solo una parte de la comunicación: el lenguaje corporal y las reglas de etiqueta desempeñan un papel muy importante en el éxito de las conversaciones entre distintas culturas. Esto adquiere una gran importancia a la hora de hacer negocios. Es posible que sepas decir por favor y gracias, pero ¿garantiza esto que tu comportamiento se interprete como respetuoso?

En segundo lugar: al contrario de lo que se suele pensar, una lengua franca no ayudaría a que distintas culturas pudiesen coexistir.

Siempre es más fácil imaginar un idioma universal con el que se esté familiarizado. Para la mayoría de anglosajones (y mucha gente de occidente), imaginar que todo el mundo habla inglés (no como primer idioma) suena muy práctico. Pero es probable que en otros países no tengan las mismas expectativas.

Si vives en occidente, hay algo muy fácil que puedes hacer para entenderlo:

Cierra los ojos (¡espera hasta el final de esta frase!) e intenta imaginar el mundo con otra lengua franca: ¿qué pensarías si la lengua franca fuera el ruso, el chino o el árabe? Cada persona tiene una reacción muy distinta al imaginarlo. Pero casi todos coinciden en que imaginar al menos uno de estos tres mundos les resulta muy extraño.

¿Por qué? Independientemente de las ideas que asocies con Rusia, China o con el conjunto de naciones que hablan árabe, empiezas a imaginarte por todo el mundo. Te das cuenta de que un idioma siempre se extiende de la mano de la cultura que hay tras él.

Así que, es mucho más probable que una lengua franca establezca una hegemonía cultural (es decir, que se imponga al resto de culturas) a que permita que florezcan distintas civilizaciones.

Y esto se agravaría aún más si el hecho de disponer de una lengua franca eliminara la necesidad de usar idiomas locales. No es algo que pueda suceder de la noche a la mañana, pero Gales es un buen ejemplo de este proceso. Después de que se impusiera un idioma oficial sobre el dialecto local, este entró en desuso. En un periodo de solo 100 años** el uso del dialecto local cayó del 49,9 % al 18,7 %.

Por último, con las tensiones que están volviendo a surgir entre Rusia y EE. UU. (excepto en la Casa Blanca), los conflictos en Oriente Medio y el hecho de que Asia se esté imponiendo como una de las grandes potencias mundiales, creo que todos debemos estar de acuerdo en que lo último que necesitamos ahora mismo son más problemas. Y decidir qué idioma debería ser nuestra lengua franca es, sin duda, motivo de disputas.

*Esto puede deberse a que el idioma denominado lengua franca fue el primero que se creo con este propósito en lugar de ser simplemente un idioma usado por muchas naciones por razones prácticas. Pero no estoy del todo seguro.

**1891-1991, según los censos británicos de la época.

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