En febrero del 2014, Unbabel acababa de iniciar su andadura. Los otros cuatro fundadores y yo nos encontrábamos en mitad de la etapa inicial del programa de financiación de empresas de YCombinator, un plan intensivo de tres meses de duración que culmina en un día de demostración en el que las empresas emergentes presentan sus productos o servicios ante una audiencia compuesta por inversores y medios de comunicación.

Vivíamos en Mountain View, a poca distancia en bici de la NASA y Google, hacinados en un pequeño apartamento de dos dormitorios. Pero no era ninguna casualidad, ya que se suponía que debíamos pasar mucho tiempo juntos. Nos despertábamos, trabajábamos, comíamos mientras hablábamos sobre el trabajo, continuábamos trabajando, hablábamos sobre el trabajo durante toda la cena y luego volvíamos a la faena un rato más. Casi no hay tiempo para nada más cuando tratas de crear un prototipo que funcione en solo diez semanas.

Pero ese no era el caso esa noche. Era 13 de febrero, la víspera de San Valentín. André Silva, que es desarrollador y fue nuestro primer empleado, había venido a pasar un par de semanas con nosotros. Se le ocurrió que sería genial crear una página de aterrizaje sencilla donde la gente pudiese traducir mensajes de amor para enviárselos a sus seres queridos. El amor que traspasa fronteras y todo eso.

André y Bruno Silva, nuestro fundador y jefe de diseño, se entusiasmaron rápidamente con la idea. Pero, lamentablemente, este proyecto nunca llegó a ver la luz. André terminó quedándose dormido encima del teclado, así que a los amantes de todo el mundo no les quedó más remedio que encontrar otra forma de expresar su amor.

Innovación y noches de pizza

Unos meses más tarde, seguíamos tan desbordados de trabajo como durante aquel invierno que pasamos en Silicon Valley. Estábamos centrados en crear el producto, captar clientes y solucionar problemas al mismo ritmo al que surgían otros nuevos. Nuestro trabajo consistía básicamente en reaccionar a las situaciones que se producían, algo que les ocurre a todas las empresas emergentes cuando inician su andadura.

Pero nos planteamos dedicar algo de tiempo cada semana a aprovechar la tecnología de Unbabel para crear algo que fuese útil, interesante o ambas cosas. Proyectos que teníamos en mente pero que nunca habíamos tenido tiempo de desarrollar, herramientas que podían ayudarnos de alguna manera o ideas totalmente espontáneas, incluso aunque no fueran razonables, viables o prácticas. Queríamos un espacio para ser creativos, no reactivos.

Y así es como la saga de la víspera de San Valentín dio paso a la noche de pizza de los miércoles. Cualquiera que quisiese trabajar en un proyecto paralelo podía quedarse los miércoles después del horario de oficina para comerse una deliciosa pizza y trabajar en algún prototipo que luego podría presentar ante la empresa.

A medida que la idea de este laboratorio nocturno o Night Lab se hacía más popular y más personas se unían y participaban en él, ya no tenía sentido restringirlo a los miércoles por la noche. Había mucha gente interesada en trabajar en sus propios proyectos, así que decidimos que la gente pudiese participar en el Night Lab cualquier día de la semana que quisiese. Y así ha sido durante todos estos años. Quédate hasta tarde, disfruta de una pizza y, al final del trimestre, votaremos y decidiremos cuál es la mejor iniciativa, a la que se otorgará un premio de 1000 dólares.

No quiero que se me malinterprete, tengo dos hijas con las que me encanta pasar tiempo. Y todos nuestros compañeros de trabajo tienen familiares, amigos, mascotas y aficiones a los que dedicar tiempo al final de la jornada. ¡Aunque solo sea para contemplar a Naruto por centésima vez! Night Lab no pretende provocar ningún desequilibrio entre la vida laboral y personal de ningún empleado, solo proporcionar un espacio donde las personas puedan colaborar con sus compañeros para crear aquello que se les ocurra.

Night Lab a lo largo de los años

Cinco años y muchas pizzas después, hemos visto cobrar vida a muchos proyectos increíbles. Como Salvadorable, un reproductor de vídeo que traducía la letra de Amar Pelos Dode Salvador Sobral (la canción portuguesa que ganó el concurso de Eurovisión) a 17 idiomas.

O Unbabel Voice, un sistema de respuestas automáticas que utilizaba nuestra integración de transcripción y traducción para permitir que cualquiera llamase a ese número y tradujese cualquier mensaje de voz a cualquiera de los idiomas con los que trabajamos.

O Unbabylon, una página de aterrizaje en la que celebrábamos nuestra diversidad de nacionalidades y en la que aparecían colocados en el mapa todos los empleados. E incluso la herramienta Paper2Pdf, de corta vida pero enormemente popular, que nos ayudó a sobrevivir durante muchos meses en los que contábamos con pocos diseñadores y que permitía a cualquier persona crear un PDF a partir de cualquier documento de Dropbox Paper.

Pero hace unos meses, la tradición prácticamente se perdió. Estábamos pasando por una fase de gran expansión, con muchos dolores de crecimiento, reestructuraciones de equipos y nuevas contrataciones, y Night Lab era lo último que teníamos en mente. A pesar de que la presentación anterior no fue hace mucho tiempo, a finales de mayo del 2019, más de la mitad de las personas que trabajaban en Unbabel nunca habían visto una. La gente me decía que habían escuchado a alguien hablar sobre Night Lab y no sabían qué era eso.

Así que decidimos recuperarlo.

De vuelta

Por lo general, las empresas de software tienen equipos especializados cuyo trabajo consiste principalmente en innovar. En Unbabel, este equipo se llama Labs, y son los encargados de crear nuevas e interesantes aplicaciones de nuestra tecnología. Pero la innovación no debe restringirse a un solo equipo. Paulo Dimas, vicepresidente de Innovación de Productos de Unbabel, cree que ese es uno de los principales retos de cualquier empresa.

Night Lab ofreció algo de alivio, ya que abrió las puertas de la innovación a todo el mundo, incluso en los lugares más inesperados. Rara vez había una iniciativa que no fuese multifuncional. Conseguíamos que los desarrolladores trabajasen con el personal de ventas, que los lingüistas colaborasen con el equipo de marketing… Cada proyecto era fruto del esfuerzo colectivo.

Pero Night Lab se enfrentaba a un problema. ¿Qué hacer con todas esas excelentes ideas? Algunas permanecían activas para que la gente pudiese usarlas como les pareciera, pero muchas otras quedaban relegadas al olvido tras su presentación. Unbabel.org, por ejemplo, fue una idea muy ambiciosa del Night Lab, que, inspirado por la excelente labor llevada a cabo por Translators without Borders, propuso la creación de una plataforma sin ánimo de lucro en la que Unbabel proporcionaría de forma gratuita traducciones generadas mediante IA y perfeccionadas por humanos en respuesta a las crisis humanitarias surgidas durante los últimos años. Pero, en ese momento, éramos unos 50 empleados. No teníamos ni el personal, ni las habilidades ni los recursos necesarios para embarcarnos en un proyecto tan ambicioso.

Cerrando el ciclo de la innovación

No obstante, en esta etapa, podemos llevar a cabo un planteamiento más práctico y ver cómo se desarrollan estos prototipos hasta el final. Y podemos hacerlo por tres vías diferentes:

  1. Si se trata de una herramienta sencilla o una página de aterrizaje, le daremos el ancho de banda necesario para que permanezca activa.
  2. Si se trata de algo práctico que puede integrarse en una hoja de ruta de productos, el gestor de productos deberá ser el propietario.
  3. Si se trata de algo un poco más ambicioso, con un claro potencial para convertirse en un producto o servicio viables, el proyecto deberá derivarse a Labs, donde el equipo lo incubará y lo convertirá en un producto o servicio completos.

En una entrevista sobre cómo funciona Labs, Paulo explica este proceso:

Una de las cosas que hemos aprendido es la importancia de formar un equipo dentro de Labs. Cuando decidimos que nuestro equipo abarca todas las disciplinas, cuando tenemos el lanzamiento de ese producto en la hoja de ruta, cuando sentimos que va a ser algo realmente importante, entonces comenzamos a formar un equipo dentro de Labs, un equipo que después se convertirá en autónomo.
El negocio de la innovación

De hecho, esto ya ha ocurrido. Unbabel Cast, un prototipo de aplicación móvil que permitía la transcripción y traducción casi en tiempo real y que se presentó en Night Lab en abril del 2017, terminó convirtiéndose en un producto real.

Si ofreces a cualquier persona de la empresa la opción de innovar, si los alientas a trabajar en nuevas ideas y les das espacio para ver hasta dónde pueden llegar, se cierra el ciclo. Al fin y al cabo, esa es la idea. Veremos a dónde nos lleva.