¿Cómo se traduce una idea?

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How do you translate an idea?
Artwork by Bruno Silva

Marzo del 2005. La BBC acaba de terminar de transmitir el primer episodio de la recreación de «Doctor Who». Al final del episodio, el protagonista se dirige a su nueva compañera, Rose, quien amenaza con no acompañarlo en sus viajes por el universo.

«Vete a casa», dice, «y disfruta de tu deliciosa tostada con alubias».

La frase funcionó bien en el Reino Unido, donde la tostada con alubias es un símbolo universal que representa la rutina y la cotidianidad.

Pero no ocurrió lo mismo en Alemania.

En Alemania, se tradujo más o menos de la siguiente forma:«Vete a casa y tuesta pan, calienta unas alubias blancas y guísalas en una salsa de tomate dulce ».

Este plato típico del Reino Unido no existe en Alemania.

Así que, en el momento culminante del episodio piloto de una serie de ciencia ficción que la BBC creyó que iba a convertirse en un éxito mundial, hubo al menos un país en el que tuvieron la sensación de estar viendo una clase de cocina.

Curiosamente, la serie no funcionó bien en Alemania.

Las reglas básicas de la traducción

Hay muchos factores que entran en juego aquí, y el periodista y traductor multilingüe Brian Melican ha puesto de manifiesto muchos de ellos.

Antes de continuar, merece la pena establecer un par de reglas básicas en el juego de la traducción «humana»:

La primera es que la traducción es escrita y la interpretación es oral (y, a menudo, simultánea).

En segundo lugar, hay un par de conceptos académicos clave que hay que entender: uno es la «domesticación», que consiste en que un concepto se amolde completamente a los valores de la cultura local, y el otro es la «extranjerización», explica Melican, que permite que el texto traducido conserve sus raíces extranjeras.

Sin embargo, antes de llegar a ese punto, puedes encontrarte con problemas más mundanos. «Es probable que te topes también con problemas de transcripción», dice. Todo aquel que haya activado los subtítulos mientras ve la televisión, habrá visto errores aleatorios que se deben únicamente a la velocidad con la que las personas tienen que escribir.

«Posiblemente, en el caso de la subtitulación, puedas resolver algunas de estas situaciones añadiendo un paréntesis y volviendo a ello más tarde. Si se trata de doblaje, tiene que ajustarse también a los patrones del habla, lo que hace que todo sea un poco más complicado».

En el ejemplo de la BBC, la noción de domesticación frente a extranjerización era clave. Los espectadores alemanes tal vez habrían reaccionado mejor si el doctor le hubiera dicho a su compañera que se fuese y disfrutase de un plato de «currywurst». Aunque, en ese caso, hubiera habido otra barrera.

Parte del atractivo de cualquier programa de la BBC es que el programa es intrínsecamente británico. Si eliminamos ese atractivo, se termina diluyendo la esencia, así que no merece mucho la pena.

Sabores locales

Melican cree que este fue el motivo por el que la serie no triunfó en Alemania, así que, si era esa la idea, salió mal. Aunque hubo otras series que tuvieron más éxito. Una de ellas fue Midsomer Murders (conocida en Alemania como Inspector Barnaby), a la que le fue muy bien durante una década aproximadamente (presumiblemente, hasta que el personaje de Barnaby se fue).

«No es tan intrínsecamente británica, es fácil identificarse con ella. Sin embargo, Doctor Who iba un paso más allá en cuanto a referencias culturales, así que el problema no estaba relacionado únicamente con la traducción». El otro problema potencial era que la gente que estaba lo suficientemente interesada en la cultura británica como para verla podía hacerlo en inglés de todas formas.

Alexander Drechsel, intérprete y conductor de un pódcast, está de acuerdo en que traducir es una tarea compleja para la que se requiere algo más que palabras. Determinar las intenciones de la persona que habla es tan importante como comprender las palabras que está diciendo.

«El primer paso, obviamente, es conocer muy bien el idioma extranjero, aunque hay que ir más allá. Para poder interpretar del inglés, hay que saber algo de críquet y conocer otras referencias culturales similares. Otro factor esencial que a veces falla es que debe conocerse a la perfección la lengua materna».

Esto puede suponer un problema para muchos aspirantes a intérpretes, dice, ya que es posible que dominen a la perfección la lengua meta, pero no sean capaces de proporcionar significados en su propio idioma.

Significado e intención

Determinar el significado y la intención de la persona que habla conduce al intérprete a otros ámbitos, como el de la ironía y los comentarios cínicos, comenta. Muchas veces, se trata más de una cuestión de empatía que de habilidades técnicas de comunicación.

«No sé si eso se puede aprender», apunta. «Tienes que vivir durante algún tiempo en el país (en el que se habla el idioma del cual quieres traducir) y aprender cómo viven de verdad y cómo se comunican a diario. No hay libros de texto en los que se explique esto, es una habilidad lingüística, pero también social».

En cuanto a las empresas que utilizan alguna clase de servicio o incluso algún tipo de sistema de traducción automática, las instrucciones deben ser muy detalladas. Idealmente, debe especificarse si el cliente desea que se haga una localización o una extranjerización, e incluso en ese caso, la cuestión puede estar abierta a la (perdón por el juego de palabras) interpretación.

Melican pone como ejemplo a un cliente, una empresa destacada de internet dedicada a la impresión. Es importante entender que a los alemanes les encanta la precisión en todo lo referente a los asuntos formales. De hecho, el tamaño de papel A4 se originó allí. No es de extrañar, por lo tanto, que esta empresa ofreciese información detallada sobre cómo diseñar cartas para casos y ocasiones particulares en Alemania. A Melican le encargaron que tradujese todo el sitio web.

«Les dije que podía traducir todo al inglés, pero, ¿qué sentido tenía?». No había ninguna razón que hiciese pensar que los británicos iban a estar interesados en los formatos precisos de los alemanes, de modo que parte del encargo se descartó.

Tacto técnico

Esto supone que, por el momento, la inteligencia artificial que está surgiendo y que nos ayuda a traducir está en desventaja. Sin duda, es útil para algunas cosas. Drechsel es el primero en confirmar e incluso en aplaudir la idea de que alguien pueda entrar en un restaurante, sostener su teléfono o su tableta sobre el menú y ver en la pantalla los platos que se ofrecen en su propio idioma, así como obtener traducciones habladas. A un nivel básico, funciona.

«Ahora existen varios dispositivos que la gente ha intentado utilizar como traductores automáticos cuando se van de vacaciones», dice. «Sin embargo, puede haber una enorme brecha entre el marketing y la realidad. A menudo, se quedan cortos. Además, suelen funcionar únicamente con el inglés, el italiano, el chino o alguno de los idiomas más comunes. Si se intentan utilizar con el maltés o algún idioma africano menos conocido, no funcionan».

También existen dificultades técnicas: durante un viaje, es posible que no se tenga la conexión a internet necesaria para aprovechar la capacidad del dispositivo. Algunos de ellos solo esperan cinco segundos antes de comenzar a traducir, por lo que solo son adecuados para las frases más básicas.

Un factor más importante y que va a tardar más tiempo en perfeccionarse es la capacidad de interpretar las instrucciones del cliente. En el ejemplo de Melican, es probable que a la imprenta que solicitaba una traducción directa le hubiese parecido que la IA había traducido todo demasiado literalmente sin tener en cuenta el contexto, y se habría dado cuenta de que la información traducida de esta forma del alemán no era adecuada para el mercado británico al que iba dirigida.

«Mejorarán con el tiempo, por supuesto, pero, sinceramente, por el momento, cualquier persona que diga que estas máquinas reemplazarán a los intérpretes en un futuro cercano está diciendo tonterías», comenta Drechsel.

«El contexto y el lenguaje corporal son fundamentales para entender a las personas, y un dispositivo que funciona solo con audio será útil únicamente para frases como “¿dónde está la estación más cercana?” o intercambios estrictamente factuales, pero no para poder mantener una conversación, ya que para eso es necesario conocer esos otros factores que intervienen en la comunicación».

Mas que palabras

Incluso cuando un intérprete hace una traducción simultánea desde una cabina, que es la imagen típica que todos tenemos, prefiere ver a la persona que habla a través de una cámara web para poder captar los matices.

Y, por supuesto, están las referencias culturales, los elementos que hacen que una conversación sea británica, alemana, estadounidense, armenia o de cualquier otra cultura. Juzgar qué parte del personaje debe conservarse o desecharse para que resulte comprensible pero mantenga al mismo tiempo su autenticidad es una tarea que, por el momento, es mejor dejar en manos humanas.

Desgraciadamente, en el caso del Doctor Who extranjerizado, ese intento de conservar las raíces británicas echó por tierra todos los esfuerzos de la cadena. Ningún británico reconocería la descripción de todo el proceso que hay que seguir para preparar las alubias típicas de su país, pero es razonable pensar que los alemanes tampoco estarían interesados en conocerla, sobre todo en el contexto de una serie de aventuras. Aunque es obvio por qué se intentó.

Si se hubiera hecho de otra forma, se hubiera perdido toda la esencia británica.

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