La mañana de la víspera de Navidad del año 1823, un autor anónimo publicó un poema titulado «Una visita de San Nicolás» en el periódico Troy Sentinel de Nueva York. Cuenta la historia de cómo cada año, la noche antes de Navidad, San Nicolás (Papá Noel) viaja alrededor del mundo con la ayuda de sus fieles amigos los renos para visitar nuestras casas, bajar por la chimenea y colocar regalos debajo del árbol.

El poema se hizo famoso por su primer verso, «Era la noche antes de Navidad », que mucha gente confunde con su título real. Otro tema controvertido es quién es su verdadero autor.

En la década de 1830, se identificó a Clement Clarke Moore como el poeta, después de que surgiese una historia sobre cómo alguien ( un ama de llaves, un miembro de la familia o un amigo, según las diversas fuentes) había enviado el texto al periódico para que lo publicasen. El propio Moore se atribuyó su autoría al incluirlo en un libro de poemas de 1844. Desde entonces, se ha incluido en antologías oficiales de su obra.

Pero pronto surgieron rumores que apuntaban a Henry Livingston Jr. como posible autor del poema. No fue el propio Livingston quien reclamó la autoría del poema, sino sus familiares, los cuales dijeron que les había recitado esos versos muchos años antes de que el poema se publicase. Y no solo eso, sino que sus hijos dijeron que tenían en su poder el manuscrito original del poema. Hasta que la casa familiar se quemó y la prueba desapareció.

Entonces, ¿quién lo escribió?

Clement Clarke Moore parece la opción más evidente. Al fin y al cabo, él fue la única persona que se atribuyó la autoría del poema. En 1844, escribió una carta al editor del periódico New York America en la que explicaba que lo había escrito para entretener a sus hijos, no para publicarlo. No obstante, quería reclamarlo como su propiedad literaria. Ese mismo año, lo incluyó en su libro «Poemas».

Pero incluso antes de eso, hubo otras personas que le atribuyeron la autoría de Una visita de San Nicolás. Orville Holley, editor del Troy SentineIcuando se publicó el poema, describió al autor como «un residente actual de la ciudad de Nueva York y natural de la misma», además de como «un caballero de más mérito como erudito y escritor que muchos de pretensiones más ruidosas». Aunque el poema se presentó para su publicación de forma anónima, lo hizo un conocido de Moore, a través del cual el editor podría haber establecido esa conexión. Su descripción coincide con la de Moore, quien fue un erudito en el Seminario Teológico General de Nueva York. No solo eso, sino que, en una entrada de un diario de 1833, uno de sus alumnos se refirió a una figura de San Nicolás, explicando cómo coincidía con la descripción de Moore del hombre de su poema. Y aunque esto no prueba nada, podría dar a entender que Moore reclamó la autoría del poema en una de sus clases, más de diez años antes de hacerlo públicamente.

Otras publicaciones contemporáneas también reconocieron a Moore como el autor de Una visita de San Nicolás antes de que este reclamase su autoría. En 1837, se incluyó en el «New York Book of Poetry» con su nombre, tras lo cual apareció impreso en diversos periódicos.

Moore murió en 1863, momento en el cual era conocido en todo Estados Unidos como el padre de Papá Noel.

Pero en 1886, Cornelia Griswold Goodrich hizo el primer intento de demostrar que Henry Livingston Jr. era el verdadero autor de Una visita de San Nicolás. Era su bisnieta y había recopilado varios de sus poemas para mostrárselos al historiador Benson Lossing, quien los consideró insuficientes para sustentar su argumentación. Una nueva reclamación familiar de la autoría de Livingston se hizo pública en 1899, cuando su nieto, Henry Livingston, de Babylon, Long Island, se lo contó a su amigo Simon Cooper, quien a su vez escribió al The Brooklyn Daily Eagle Sun para informarles sobre el supuesto autor verdadero del poema .

La carta publicada en el periódico puso en contacto a Cornelia y a Henry de Babylon. En una de las cartas que él le envió a ella, afirmaba que su padre le había dicho que recordaba que Livingston les había recitado el poema a él y a sus otros hijos en casa a principios del siglo XIX. También decía que su padre tenía en su poder el manuscrito original, el cual se había destruido en el incendio sufrido en la casa familiar en 1847.

El propio Livingston no reclamó la autoría del poema en vida, y no hay más historias de otros miembros de su familia que permitan confirmarlo.

Pero la autoría de Moore de Una visita de San Nicolás se ha cuestionado recientemente por otra persona que no está relacionada con Livingston. En su libro «Author Unknown», el profesor Donald Foster utiliza el análisis textual, así como las pruebas externas proporcionadas por la hexanieta de Livingston, Mary Van Deusen, para demostrar que Moore no pudo haber sido el autor y que Livingston es una opción mucho más probable.

Según Foster, el estilo del poema era diferente de cualquier otra cosa que hubiese escrito Moore, tanto en términos de estructura (era un tetrasílabo anapéstico) como de contenido. La obra de Livingston muestra un mayor uso del tetrasílabo anapéstico, aunque Moore también tiene algunos poemas con esa estructura, como The Pig & The Rooster. Sin embargo, según el análisis de Foster, el contenido de este poema y de otros de este autor dirigidos a niños no pudo haber sido escrito por la misma persona que escribió el poema navideño. Los temas que trata Moore son mucho más sombríos y oscuros, como cuando en uno de sus poemas insta a sus hijos a que «contemplen su retrato y le recuerden una vez que yazca en la tumba».

El análisis textual de Foster de Una visita de San Nicolás revela más diferencias sustanciales entre el poema y el resto de la obra de Moore. En el poema navideño, «all» («todo» o «todos» en español) se usa con la misma frecuencia como adverbio que como pronombre. Se utiliza cuatro veces como adverbio y cinco como pronombre, una proporción casi idéntica. Según Foster, en la poesía de Moore, «los pronombres superan en número a los adverbios en una proporción de diez a uno». Una visita de San Nicolás es, por lo tanto, mucho más similar a los demás poemas de Livingston, en los que puede encontrarse la misma proporción entre pronombres y adverbios que la que hay en el poema navideño.

Otro factor importante a tener en cuenta es el vocabulario empleado. El poema termina con el verso «Happy Christmas to all, and to all a good-night!» (en español, «Que tengan muy buenas noches y una feliz Navidad»). En aquella época, era raro utilizar la palabra «happy» para felicitar la Navidad, lo habitual en Estados Unidos era decir «merry». No es raro encontrar ediciones del poema en las que «happy» se ha reemplazado por «merry» para adaptarlo más a la época. Se ha señalado que fue en este poema donde se utilizó por primera vez la expresión «happy Christmas», aunque en una carta que envió Livingston a su primera esposa, Sally Welles, y que escribió cincuenta años antes de la publicación de Una visita de San Nicolás , incluyó la expresión «happy Christmas». Para Foster, esta es una prueba más de que Moore no puede ser el autor.

Además, Livingston tenía raíces holandesas, ya que su madre era de ese país, lo cual explicaría muchas referencias que aparecen el poema. Lo más fácil de reconocer son los nombres de dos de los renos, Dunder y Blixem, que en holandés significan «truenos» y «rayos». La pipa que San Nicolás fuma en el poema también hace referencia al hábito de los marineros holandeses de fumar tabaco en pipa, que se remonta al año 1748. Es mucho más probable que un descendiente de holandeses incluya en un poema referencias a las costumbres y al idioma de dicho país que alguien que no tenga ninguna conexión con esa región. Los defensores de Moore argumentan que su relación con Washington Irving explica las referencias holandesas, que podría haber extraído de la obra de Irving Una historia de Nueva York, en la que también se menciona a San Nicolás fumando en pipa.

A pesar de que existen argumentos a favor y en contra de ambos autores, ninguna de las dos partes ha hecho una reclamación con el suficiente peso como para obtener una respuesta clara. Casi doscientos años más tarde, la identidad del autor de Una visita de San Nicolás sigue siendo un misterio. Pero incluso si el misterio se queda sin resolver, el poema seguirá haciéndonos soñar con lo que ocurre en Nochebuena.