Internet no es igual para todos. ¿Cómo podemos unificarlo?

En 1969, los científicos activaron el primer enrutador de Internet, que era del tamaño de una cabina telefónica. El procesador de mensajes de Internet basado en Honeywell solo fue útil para un puñado de investigadores. Aunque eran conscientes del potencial que tenía una red de ordenadores, era imposible que hubieran podido predecir el enorme impacto que esto tendría a nivel mundial.

 

internet router

 

Hoy en día, el 53 % de los hogares de todo el mundo tienen acceso a Internet, de acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Ha sido algo que ha tenido un efecto nivelador a nivel económico, político y social, al permitir que la información fluya más fácilmente que nunca a nivel mundial.

El carácter internacional de Internet es algo maravilloso, pero no elimina todas las barreras de comunicación. Los límites aún existen y cada día son más problemáticos.

Una de las mayores dificultades presentes en Internet es una barrera a la que la humanidad lleva enfrentándose desde hace miles de años: el hecho de que no todos hablamos el mismo idioma.  Si tu sitio web o tu aplicación online solo funcionan en inglés, las estadísticas sugieren que estás perdiendo a un gran número de usuarios potenciales.

¿Hablas mi idioma?

La Fundación Redes y Desarrollo (FUNDRES), una ONG especializada en TIC para el desarrollo, ha trabajado con la Organización Internacional de la Francofonía y con Maaya, la red mundial para la diversidad lingüística, para tratar de analizar la situación de los diferentes idiomas en la web.

Su análisis de junio de 2017 mostró que, si bien el inglés era muy popular, ya no era el idioma predominante. El 22,2 % de los usuarios de Internet hablan inglés como lengua materna, pero el 20,5 % hablan chino y el 9,1 % hablan español. Otros idiomas populares son el francés (5,6 %) y el alemán (3,1 %).

Una cosa que destaca en las estadísticas de FUNDRES es el ratio de productividad. Se trata de la proporción de contenido online disponible en los diferentes idiomas en relación con la proporción de hablantes nativos que utilizan Internet.

Aunque solo algo más de uno de cada cinco usuarios de Internet hablan inglés como lengua materna, casi un tercio (32 %) del contenido disponible online está en inglés. Esto hace que el ratio del contenido en inglés en relación con el número de hablantes de inglés sea el más alto, 1,44. Un ratio de productividad superior a uno significa que un idioma está sobrerrepresentado, porque la proporción de contenido en ese idioma es mayor que la proporción de hablantes de ese idioma que hay en Internet.

Como era de esperar, otros idiomas que están sobrerrepresentados en Internet se hablan principalmente en países occidentales desarrollados, que fueron los primeros en comenzar a utilizar Internet y la web. El ratio entre los hablantes de inglés y el contenido fue superior a uno para el francés, el alemán y el italiano.

Comparativamente, los chinos obtuvieron un índice ligeramente menor. Aunque el 20,5 % de los usuarios de Internet hablan chino, solo el 18 % del contenido online está en chino. También están infrarrepresentados el portugués, el bengalí, el urdu y el hindi. Entre los 15 idiomas principales de Internet, los dos más pobremente representados en términos de ratio de productividad son el árabe y el ruso.

Estas disparidades serán cada vez más importantes a medida que más personas de todo el mundo comiencen a utilizar Internet. El Centro de Investigaciones Pew señala que los usuarios de los países en desarrollo están comenzando a utilizar Internet de una forma masiva. En el 2013, un promedio del 45 % de la población de 21 países emergentes y en desarrollo manifestó que utilizaba Internet, al menos ocasionalmente, o que tenía un teléfono inteligente.

Esa cifra aumentó hasta un 54 % en el 2015, y el mayor porcentaje de nuevos usuarios procedía de grandes economías emergentes, como Malasia, Brasil o China.


Diversidad nacional e internacional

Sin embargo, este problema no aparece únicamente cuando quieres ofrecer tu producto o servicio en estos mercados emergentes a través de Internet. En una economía cada vez más globalizada, también surgen diferencias lingüísticas dentro de los países.

Un análisis del censo de EE. UU. llevado a cabo por la revista Slate en el año 2014 trató de determinar cuál era el idioma más hablado en todos los estados de EE. UU. después del inglés. El resultado abrumador fue el español (que tiene un ratio de productividad bastante bajo en el análisis de FUNDRES, 0,88).

También se trató de averiguar cuál era el idioma más hablado en cada uno de los estados después del inglés y del español, y los mapas de Slate mostraron una enorme variedad de resultados. Aparecieron los idiomas nativos americanos, así como una importante proporción de hablantes de alemán y vietnamita.

 

 

¿Y quién hubiera podido imaginarse que el idioma más hablado en California después del inglés y el español fuese el tagalo?

Intenta acceder a Buzzfeed en ese idioma.

Hacer frente a un número creciente de idiomas en Internet puede suponer todo un desafío, pero las cosas se complican aún más cuando empresas hablantes nativas de inglés deben enfrentarse a conjuntos de caracteres no ingleses.

Los usuarios japoneses a menudo leen y escriben en el sistema de escritura japonés kanji y sus subconjuntos, con silabarios como el hiragana o el katakana. También pueden utilizar el romaji, un conjunto de caracteres japoneses romanizados.

Estos conjuntos de caracteres se han añadido a los estándares internacionales, pero deben declararse en el código al desarrollar páginas web. Todo esto aumenta la carga de trabajo cuando se pretende acceder a mercados que no hablan inglés.


Nivelar el campo de juego de Internet

A primera vista, Internet puede parecer una herramienta igualitaria, pero en la práctica, es un territorio desigual, con muchas barreras y obstáculos para la libre circulación de la información. ¿Qué pueden hacer las organizaciones para luchar contra esto y transmitir su mensaje a todo el mundo?

A menudo, las empresas cooperan con los gobiernos, que pretenden interferir en los flujos de información. Se rinden a las demandas de censura de los gobiernos mediante movimientos que enfurecen a los activistas de los derechos digitales a cambio de acceder a nuevos mercados.

Uno de los métodos que utilizan es el apoyo a la censura gubernamental de las propias herramientas anticensura. Los grupos de activistas y las empresas con fines lucrativos a menudo crean redes virtuales privadas y otros programas diseñados para evitar la censura.

Apple, que depende cada vez más de las economías emergentes para aumentar sus ingresos en el saturado mercado de los teléfonos inteligentes, hizo concesiones al gobierno chino al retirar las herramientas VPN de la App Store en esa región en el verano de 2017.

 

 

Casi al mismo tiempo, una empresa responsable de gestionar los servicios basados en la nube de Amazon en China prohibió el uso en su infraestructura de un tipo de software que ayuda a los clientes a eludir las medidas chinas de censura.

Algunos han adoptado el enfoque opuesto y han abandonado los regímenes represivos. Google se retiró de China en el 2010 después de atribuirle al gobierno chino un gran ataque a su infraestructura.  Sin embargo, la compañía ha preparado recientemente su regreso y ha negociado la apertura de una tienda de aplicaciones compatible con las políticas del gobierno chino. También ha lanzado una versión de su servicio de vídeo YouTube en Pakistán para apaciguar al gobierno de ese país.

Así que, de alguna manera. la mayoría de las empresas ofrecen respuestas que pretenden apaciguar a los gobiernos censuradores. Cuando eso no funciona, pueden tratar de entrar por la puerta de atrás. Facebook llegó incluso a lanzar una aplicación con un nombre completamente diferente para evitar el bloqueo chino de sus servicios.

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Facilitar los flujos de información en Internet

¿Cómo podemos superar estas barreras? Entre las diversas opciones se incluye la de dar a conocer la censura en Internet a nivel internacional e intentar crear un consenso entre las partes interesadas de múltiples gobiernos. Otra opción posible sería la de someter a las empresas occidentales a una regulación que impidiese que fuesen cómplices de la censura en Internet. Otros seguirán intentando burlar una tecnología de censura cada vez más desarrollada con sus propias herramientas, en un juego perpetuo del gato y el ratón.

En el 2008, un grupo de piratería informática de origen alemán, el Chaos Computer Club, lanzó un conjunto de herramientas electrónicas especialmente diseñadas para ayudar a los periodistas que informaban desde China acerca de los Juegos Olímpicos celebrados en ese país a acceder sin censura a los sitios web occidentales. Utilizaban el mecanismo de enrutamiento por capas de Tor, que desde entonces se ha convertido en una puerta de entrada a la web oscura. El conjunto de herramientas se enviaba físicamente a través de periodistas en un dispositivo USB al que llamaron «el dispositivo de la libertad».

El problema de la censura es inherentemente complejo, con tantas partes en constante evolución que será difícil resolverlo a corto plazo, si es que es posible resolverlo.


Superar las barreras del idioma

La superación de las barreras idiomáticas que existen en Internet es un problema más sencillo de abordar y la tecnología puede ayudarnos. La inteligencia artificial ha contribuido a lograr grandes avances en el campo de la traducción automática, haciendo que la barrera sea cada vez más pequeña, aunque estemos lejos del «traductor universal» de la ciencia ficción, como ilustran estas noticias recientes:

• Facebook se disculpa después de que una traducción errónea condujera a la detención de un hombre palestino por publicar «buenos días» - Facebook tuvo que disculparse cuando su servicio de traducción completamente automático tradujo erróneamente «يصبحهم» o «yusbihuhum» (que se traduce como «buenos días») por «atacadles», lo que resultó en la detención de un trabajador de la construcción en Jerusalén.

• La aplicación WeChat de China traduce «extranjero negro» como «nigger» (un apelativo racista y políticamente incorrecto) - La plataforma china, que cuenta con 900 millones de usuarios, culpó a su software de inteligencia artificial, que tradujo la expresión «extranjero negro» como «nigger». «La compañía utiliza inteligencia artificial y aprendizaje automático e introduce enormes cantidades de datos en ordenadores para entrenarlos y que sean capaces de elegir las mejores traducciones en función del contexto. Pero el sistema también elimina la supervisión humana, lo cual lleva a la utilización de palabras incorrectas e incluso ofensivas».

Google Translate piensa que «oga Booga Wooga» es somalí y la gente alucina - todos los datos y los miles de millones gastados en investigación y desarrollo durante muchos años muestran que la traducción automática por sí sola no es lo suficientemente fiable como para llegar al fondo de las cosas.

 

 

Tenemos por delante un futuro emocionante en el que Internet no solo reunirá a personas de diferentes partes del mundo, sino que les permitirá comunicarse de forma fluida sin importar su lengua materna. Sin embargo, a medida que avanzamos hacia ese futuro, hay sombras inminentes en el panorama de Internet.


Nubarrones en el horizonte

A medida que los gobiernos del mundo parecen separarse políticamente y se vuelven menos colaboradores, el peligro es que Internet tal como lo conocemos pueda cambiar, balcanizándose aún más y generando división.

Los gobiernos no solo restringen la libre circulación de información a través de Internet, sino que algunos de ellos incluso están utilizando la infraestructura de red subyacente de Internet para crear redes totalmente alternativas.

Por ejemplo, Irán lleva trabajando varios años en la construcción de una Internet totalmente independiente y aislada de la web general. Alemania también ha propuesto la idea de crear una Internet nacional cerrada, después de las acusaciones de espionaje por parte de Estados Unidos, y tanto China como Rusia se han planteado una idea similar.

Facebook, ansioso por acceder a los mercados emergentes, ha propuesto su propia versión corporativa de la actual Internet para ofrecérsela a los países en desarrollo de forma gratuita.

Parece que las verdaderas amenazas presentes en Internet no son horizontes naturales como puede ser el idioma, sino las decisiones que siempre han existido: construir muros o puentes entre las culturas de todo el mundo.